Salud

Cómo son los nuevos tratamientos para la leucemia más frecuente en adultos

La llegada de terapias combinadas y dirigidas marca una transformación decisiva en el tratamiento de la leucemia linfocítica crónica (LLC), deja atrás el protagonismo de la quimioterapia tradicional y genera nuevas posibilidades para los pacientes.

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Este cambio de paradigma es uno de los ejes centrales del 6º Congreso del Grupo Latinoamericano de Leucemia Linfocítica Crónica (LAG-CLL Meeting 2026), el encuentro científico más relevante sobre esta enfermedad en la región, que se celebra hoy y mañana en Mendoza, Argentina.

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María Silvana Cugliari, jefa del departamento de hematología del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y presidenta de la cumbre, explicó: “Uno de los ejes de este congreso es el tratamiento de la LLC hacia una era post quimioterapia: con el advenimiento de terapias dirigidas en forma de monoterapia o combinaciones de dos o tres fármacos con mecanismos de acción complementarios, estos últimos por tiempo acotado y con altas tasas de eficacia”.

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La leucemia más frecuente en adultos

(Imagen Ilustrativa Infobae)La ‘regla de los tres tercios’ determina que solo un tercio de los pacientes con LLC requiere tratamiento inmediato, mientras que otros quedan bajo observación o nunca necesitarán terapia (Imagen Ilustrativa Infobae)

La leucemia linfocítica crónica (LLC) es el tipo de leucemia más común en adultos y se caracteriza por un desarrollo lento y crónico. Suele diagnosticarse en mayores de 50 años y es más prevalente luego de los 70 años.

Este cáncer surge en los linfocitosglóbulos blancos fundamentales para el sistema inmunitario. Su evolución lenta y su carácter de enfermedad crónica, históricamente generó desafíos en el tratamiento y el seguimiento clínico.

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Entre sus síntomas se encuentran el agrandamiento de ganglios linfáticos, cansancio persistente, sudores nocturnos, pérdida involuntaria de peso, infecciones recurrentes y anemia. Sin embargo, en muchos casos, permanece asintomática durante años y suele detectarse en controles de rutina.

Uno de los rasgos más complejos de la enfermedad es lo que suele llamarse “regla de los tres tercios”, un tercio de los pacientes va a requerir tratamiento inmediato tras el diagnóstico, otro tercio permanecerá en observación y el resto no necesitará tratamiento en ningún momento.

Miguel A. Pavlovsky, director médico científico de FUNDALEU y también presidente del congreso, destacó: “Estamos atravesando una etapa en la que el estándar de tratamiento deja de ser la quimioterapia y pasan a serlo terapias dirigidas, ya sea como monoterapia o, más recientemente, con tratamientos combinados que actúan de manera sinérgica. La evidencia de los beneficios de esta estrategia es muy contundente y cambia la manera en que abordamos la enfermedad”.

De la quimioterapia a las terapias dirigidas y combinadas

Una vista interna de un vaso sanguíneo rosado con textura rugosa, mostrando múltiples glóbulos rojos redondos y algunos glóbulos blancos de forma irregular moviéndose.En la CLL, las células leucémicas a menudo se acumulan lentamente. Muchas personas no presentan síntomas durante al menos unos años (Imagen Ilustrativa Infobae)

El avance permite a los pacientes acceder a esquemas libres de quimioterapia, con tratamientos de duración fija —de uno o dos años— y un impacto menos negativo en la calidad de vida.

La investigación clínica y traslacional ha sido clave para entender mejor el comportamiento de las células malignas y el microambiente que las rodea. “Este conocimiento nos permite mejorar los tratamientos existentes, identificar nuevos blancos terapéuticos y desarrollar opciones más efectivas para los pacientes con LLC. La colaboración entre investigadores y médicos hematólogos es esencial para trasladar los descubrimientos del laboratorio al beneficio directo de los pacientes”, destacó Romina Gamberale, investigadora del CONICET en el Instituto de Medicina Experimental (IMEX) y vicepresidenta del congreso.

Los nuevos esquemas terapéuticos en LLC, especialmente las combinaciones de fármacos dirigidos o inmunoterapias, logran tratamientos acotados y efectivos, con perfiles de seguridad consistentes con los observados en cada droga individualmente.

Esto se traduce en mejor tolerancia y la posibilidad de que los pacientes mantengan su vida habitual frente a los esquemas históricos de quimioterapia.