Salud

Un fármaco experimental logró reducir en una dosis un 97% uno de los factores de riesgo cardiovascular que más preocupa

Una sola inyección del fármaco experimental Kylo-11 logró reducir hasta 97% la lipoproteína(a) -o Lp(a)-, una partícula de origen genético asociada con mayor riesgo de infarto y accidente cerebrovascular, y mantuvo ese efecto durante 48 semanas, según un estudio publicado en The Lancet.

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Se trata del primer ensayo en humanos, que se suma a la carrera por desarrollar terapias específicas contra uno de los marcadores cardiovasculares que más preocupa a los especialistas.

El resultado se conoció en un contexto de creciente interés por la Lp(a), una partícula que en los últimos años empezó a ganar espacio en la evaluación del riesgo cardiovascular más allá del colesterol LDLEsa discusión ya había aparecido en una nota previa de Infobae, donde especialistas remarcaron que este marcador puede revelar susceptibilidad elevada incluso cuando el perfil lipídico tradicional no muestra alteraciones relevantes.

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Eric Topol, cardiólogo y divulgador científico, resumió ese movimiento en X al señalar que existen varios nuevos programas de fármacos dirigidos a bajar la Lp(a) y que este siRNA consiguió una reducción de hasta 97% con una sola dosis y seguimiento de un año. La novedad de Kylo-11 se inscribe en esa carrera.

Por qué este resultado importa

Kylo-11 redujo hasta 97% la lipoproteína(a) en 48 semanas con una sola inyección, según un estudio publicado en The Lancet. (DOCTORALIA)Kylo-11 redujo hasta 97% la lipoproteína(a) en 48 semanas con una sola inyección, según un estudio publicado en The Lancet. (DOCTORALIA)

La relevancia del hallazgo no pasa solo por el porcentaje de descenso. La Lp(a) se asocia con aterosclerosis, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular, y su concentración depende en gran medida de la herencia. Esa característica la distingue del LDL, cuyos niveles suelen modificarse con dieta, ejercicio y tratamiento.

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En una nota publicada por Infobae, el cardiólogo Juan Pablo Costabel, jefe de la Unidad Coronaria del ICBA Instituto Cardiovascular, explicó que la Lp(a) está determinada “en gran medida por la genética y se mantiene relativamente estable a lo largo de la vida”. Esa definición ayuda a entender por qué esta partícula se convirtió en un blanco atractivo para nuevas terapias.

Costabel añadió en Infobae que la Lp(a) “no solo contribuye al depósito de colesterol en las arterias, sino que además tiene efectos proinflamatorios y protrombóticos”, de modo que puede actuar como un factor de riesgo independiente. Esa combinación explica por qué una persona puede mantener un LDL dentro de parámetros habituales y aun así conservar un riesgo cardiovascular elevado.